Autofagocitación.

Acá estoy 
ante la maldita tentación 
de explotar como un chorro azul 
de tempestades temblorosas
que va colgándose en los renglones
que sostienen mi cordura. 

Y va saliendo disparado
por las rejillas de mis huesos
un escándalo a borbotones.

Desesperación programada
como un lavado automático de cabeza.














·.·Retorno·.·

Un poeta entumecido,
él.
Unidimensionalidad que lo envuelve.
lo asfixia.
Pseudo-realidad que lo atrapa
en la linealidad de los tic-tacs infinitos.
Y entonces, un susurro
que viaja atrevido entre los rulos del tiempo.
Un secreto silencioso
que anida entre las grietas
de este Todo aplastante.
Le va contando historias que hacen cosquillas.
Le suspira desarmado que Ella ha vuelto.
Un poeta que sonríe
entre las arenas de lo fugaz.
Un poeta que quiere ganarle una batalla más
a su propio olvido.
Un poeta que vuelve a soñar con madrugadas
de confesiones al filo de la eternidad.
Efervescencias en el paladar
y el beso en la boca
de esta realidad mezquina
que ahora estalla.
Un recuerdo de otras noches,
de insomnios a la luz de un parpadeo.
Aquella historia que vuelve
con otra piel,
que es la misma.
Y la historia vuelve a ser femenina.
Siempre sensual y apetecible
.

Monoliso en Primavera

Colaborando con mis desperfectos, con mis desequilibrios, me dijiste: Te quiero. Y ahí nomás empezaron a girar las ansias de la mano con tus ojos. Daban vueltas los pretextos que inventábamos para mirarnos, exigían revancha los besos que nos guardábamos. La fotosíntesis de todo eso que callamos iba dando resultado en un menjunje de manos y bocas. Ahora iban cobrando protagonismo los minutos que esperaron mucho para llegar: un tiempo mítico que se suspendía entre la universalidad y la contingencia de ese Allí Mismo. Cuánto goce apretujado que encontraba el perfecto punto de fuga, ese huequito ciego entre tu respiración y la mía.



Llegó el tiempo de inventarle sonrisas de primavera al Monoliso para embellecer la mirada de esta amante perdida y anclada en esos ojos de mieles tan dulces.




Insomnio Pluvial








Ya no es tiempo de certezas: ahora hay que aprender a pilotear en las penumbras. Toda esta vulnerabilidad de elegir entre sinónimos, caminos parecidos pero no iguales. Es que en la sinonimia de la vida, Dios está en los detalles. Esas sutiles muestras de identidad, eso que vuelve a Esto un No-Aquello, pero aún así hace que se vean bastante similares.

Se me pegó la lengua al paladar por evitar decirte lo importante, eso otro: que traigo a cuestas el olor a madrugada cargada de lluvia. Hace tiempo que quiero compartirte mi insomnio pluvial. Ya lo sé, el tiempo se construye de costos de oportunidad también. Todos esos minutos que usé explicándote lo inevitable de quererte en vez de callarme en tu perfume de tierra mojada.
Este uno más uno ya va queriendo ser un dos, un nosotros. Dos Uno Mismo entremezclados. Tanta matemática para contarte lo que ya sabés, ¡que trillada estoy! Tendría que quemar las hojas de los cuadernos que quedan por escribir... Es más, mirá: ahí están las hormigas haciendo fila relamiéndose con la miel que desprenden las cenizas. ¡Qué estupidez!



¿Adónde se habrá fugado mi inspiración? Creo que se quedó en tu cuello.

Prima Vera

¿Y ahora qué? Ahora que te llegó la primavera, nena, ¿qué vas a hacer?





Esperar: esperar el verano. O escaparme con Vos

Uno más uno (II)

-No sé, no puedo. Creo que abandono las pistas.-
-¿Por? A veces pasa. No empieces con los traumas de mediodía.-
-Fatídicos insomnios de las tres y veinte de la tarde.-
-Uf, ahora entiendo por qué colgar los guantes.-
-¿Ves? Y eso que todavía no intenté uno de corrido.-
-¿Te llamó? Dijo que te tocaba después de este que salió.-
-No, dijo otro nombre. Estoy cada día más lingüista, soy un asco.-
-Es un fetiche raro el tuyo. Seguro que sos de las que les gusta que le hablen cuando se la garchan.-
-Obvio. Me seduce una frase mucho más que una pija.-
-Ni en pedo. Que se calle y labure, prefiero el mudismo.-
-Para eso voy a ver un show de mimos que garchan.-
-Sería buenísimo, ¿existirá?-
-No sé, pero podemos averiguar.-
-Dale y vamos. Vos sos la que conoce esos antros donde pueden pasar estas cosas.-
-Te toca, dale. Yo llamo a mi amigo, seguro que nos tira una data.-


Alucinaciones de madrugada. Border, otra vez. Síndrome de personalidades múltiples que juega a ser vampiro. Y yo sin un sólo diente de ajo para defenderme. Embestidas que me arrancan de este estado de anestesia localizada, de esta artritis sofocante, de este limbo oscurecido.

Morfeo juega a las escondidas y Cerbero mueve la cola desde el inframundo esperando que me distraiga. Tic-tac, tic-tac. Pasan segundos que nacieron muertos. La eternidad puede ser demasiado efímera.

Entonces ella dijo, yo dije, él replicó... Era demasiado tarde para entender que estaba todo en mi cabeza. Los espejismos pueden ser demasiado reales si andás buscando un oasis. Y las incoherencias abundan entre mis fronteras, permeables compuertas que amalgaman yoes insatisfechos. Les abren las puertas para ir a jugar.


The neverending story y me quedé sin comer perdices.